La controversia que por estos días se ha instalado en 8 Norte con Avenida Perú

Chile es un país que goza en todo el largo de su territorio continental del mar como condición única y espectacular. Somos una nación donde nuestras fronteras naturales, mar y cordillera, desierto e hielo, nos proponen una forma exclusiva en el mundo de desarrollo habitable. Esto, por expresarlo de algún modo, es una situación fortuita donde ninguno de nosotros tuvo ingerencia y, por ende, define el modo mediante el cual habitamos y creamos una identidad. En el Gran Valparaíso, el borde costero, a sapiencia de todos, es un elemento identitario tanto en forma tanto a nivel programático. Esto me lleva a creer que todas las intervenciones arquitectónicas-urbanísticas deben de ser capaces de reconocer una unidad mayor llamada Borde y no tan sólo un lugar acotado. De ningún modo me opongo a proyectos emplazados en esta área de la ciudad que contribuyan al bien común ciudadano. Lo que no valido son aquellos proyectos que en beneficio de algunos coarten los privilegios gratuitos de los habitantes. Así, por ejemplo, la implementación del tramo 15 Norte - Las Salinas me parece asertivo en su generalidad. Cada cual puede y tiene todo el derecho a someter a juicio las particularidades del proyecto: no me gustan los casetones de ventas hechos en madera y acero porque creo que no son aporte, esta es una opinión que viene exclusivamente desde mi punto de vista de Arquitecto. Al mismo tiempo la apertura del muelle Barón, más en un comienzo que ahora, la considero un logro y un atisbo de hacia donde orientar recursos e ideas en Valparaíso. La controversia por estos días se ha instalado en 8 Norte con Avenida Perú (frente al Hotel San Martín). Cuando uno es usuario real de los espacios públicos puede atestiguar mejor las opiniones ciudadanas. Más veces vi una cara de desconcierto que una de gratitud por este recinto emplazado en un lugar estratégico del tramo en cuestión. Más veces oí el sentimiento de "perder playa" que de ganar un lugar de reunión. Recalco que el "perder playa" no es exclusivo a perdida de m2 de arena, sino que tiene que ver con todo el rito de goce de un paisaje privilegiado y con la satisfacción de saber que este perdurara lo más posible. Por esto digo: ojo con llegar y construir en cualquier parte. A todo esto, simpáticas las palmeritas en la playa de Reñaca, ojalá que no crezcan. 

***** Texto publicado en "El Martutino" (Valparaíso - Chile) con fecha 4 de enero de 2010 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar


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