¿Estadio Sausalito?

Entretención, una de las misiones fundamentales de una verdadera urbe integradora y profundamente ciudadana. Para un lector culto cae de cajón que aquello llamado ocio, es un bien invaluable y sumamente necesario para la vida cotidiana. Viña del Mar en ese sentido durante el verano es un excelente panorama. El ocio acá abunda y en sus mejores momentos la Ciudad Jardín siempre tuvo lugares o actividades a las cuales acudir. Sin embargo, los buenos tiempos cada vez se alejan más. La mala administración municipal ha hecho que perdamos eventos significativos. Por ejemplo el clásico ATP de Tenis o el Sudamericano de Voleibol Playa. Claro que el problema es que cuando uno piensa en Viña no se puede evitar referirse únicamente a actividades de verano. Un estacionalidad maldita que persigue a la “Ciudad Bella”. Pero la realidad lo dice todo. La Quinta Vergara se ocupa poco o nada, y no tenemos un centro de eventos para traer grandes artistas o espectáculos, es decir, entre marzo y diciembre la urbe viñamarina es francamente desalentadora. Es que aquí no hay muchos lugares donde la familia se entretenga durante todo el año. Casi nunca hay conciertos masivos de música, aunque en la historia nacional jamás se habían paseado tantos grupos por Chile. Para qué hablar de ferias o exposiciones de gran renombre. Cero. Eso sí, acá la actividad familiar que creo se constituye como un hábito arraigado en esta zona es ir al estadio. O por lo menos así era cuando el estadio Sausalito aún estaba abierto. Es que en general las barras locales no causan tanto destrozo en comparación a lo que sucede en partidos santiaguinos, y todavía es una experiencia agradable. Además, según lo que he visto hay gran cantidad de mujeres y niños que asisten a estos encuentros; cuestión que lleva a preguntarse: ¿En cuántas ciudades van tantas mujeres al estadio? ¿En cuántas ciudades van niños a compartir, jugar e incluso conocerse y no sólo a tirar piedras o escupir y garabatear? No creo que en muchas. Entonces que el estadio Sausalito esté cerrado a casi dos meses del terremoto me resulta terrible. Perder un espacio de esparcimiento y diversión es realmente preocupante. Pero qué ocurre que todavía no se hace nada. Viña del Mar se jacta de ser una de las ciudades más ricas de Chile, pero todavía nada de nada. Sólo promesas de autoridades que finalmente nunca se cumplen. Al parecer el recinto futbolero no es una prioridad. Pese a que sea uno de los pocos lugares que convoca a la familia entera y que puede ser utilizado durante todo el año. Incluso nos perdimos un gran evento como ser sede de la Copa América 2015, lo que se traduce también a pérdida económica. Así como vamos en Viña vamos a necesitar un milagro para que la ciudad vuelva a brillar. Recemos a San Expedito.

***** Texto publicado en "La Otra Voz" (Viña del Mar - Chile) el día 22 de abril de 2010 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar

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