• Twitter
  • Facebook
  • Google+
  • Instagram
  • Youtube

Hola,

soy Iván


Un poco de mi

Hola! Arquitecto de profesión, vivo en Viña del Mar, Chile. Amante de la música, lo holístico, la historia y las películas. También me gusta el tai-chi y mi pasión es leer.

La web de mi oficina de arquitectura: "ARQYDIS" Saludos !

Perfil

Iván Henríquez

Información personal

Iván Henríquez

Una regalo: "Be here now" (G. Harrison).

Cumpleaños: 18 julio 1979
Móvil: +56986796875
Web: www.ivanhenriquez.cl
E-mail: consultores@arqydis.cl

C.VITAE

Te comento un poco de lo que hago


Experiencia laboral

  • 2009-presente

    "Arqydis" Arquitectura Y Diseño de Proyectos Sanitarios @ Arquitecto

    Arquitecto y Proyectista de Instalaciones Sanitarias. Diseño y gestión completa de proyectos de arquitectura y de instalaciones sanitarias urbanas y rurales.

  • 2013-2013

    Serviu XII región @ Asistente técnico

    Proyectista, cubicador e ITO Proyectos de Aislación Térmica.

  • 2013-2013

    Serviu V región @ Asistente técnico

    Proyectista, cubicador e ITO para Subsidio de Autoconstrucción Asistida.

Educación

  • 2016

    IAB Spain-FUNDACIÓN SANTA MARÍA LA REAL @cursos

    CURSO BÁSICO DE MARKETING DIGITAL. CURSO DE PRODUCTIVIDAD PERSONAL EN LA ERA DIGITAL

  • 2002-2009

    P.U.C.V @ diplomado

    Diplomado, Diseño y Gestión de Instalaciones Sanitarias Domiciliarias.

  • 2002-2009

    Universidad de Viña del Mar @ arquitecto

    Licenciado en Arquitectura, Arquitecto.

Habilidades & Gustos

arquitecto
meditación
Puntual
Música
AutoCad
98%
libros

Ideas

Algunos pensamientos


¿En qué aporta el Sheraton Miramar a Viña del Mar?

¿En qué aporta el Sheraton Miramar a Viña del Mar?

Para partir me gustaría aclarar que una obra de arquitectura tiene la posibilidad de significar muchas cosas para un lugar. Así, bien puede constituir un hito urbano, que más allá de su uso propio, represente un referente de ubicación para el común de la gente. “Vivo al frente del edificio de los balcones azules y amarillos”, dicen algunas personas. Y claro, es normal. También puede ser una particularidad en sí misma por el uso cotidiano para la comunidad: “voy a la Iglesia, voy al teatro municipal”. Otra posibilidad es que la amalgama de usos diversos y el carácter propio de la obra generen un polo de atracción, por ejemplo, el Mall. Este listado, obviamente, puede ser más extenso mientras más complejo sea el grado de minuciosidad con que se mire al objeto en cuestión. Sin embargo, lo que comparten como principio netamente arquitectónico, es la oportunidad de la que goza la obra de intervenir en el espacio público de un modo “bueno” o “malo”, dependiendo del punto de vista estético y funcional. Así pasa algunas veces, como cuando vemos mejorar un barrio a partir de una correcta planificada estructura u obra, como lo podría ser la implementación de una plaza en un entorno carente de espacios públicos de calidad. O a la inversa, cuando un barrio empeora por culpa de una intervención sin criterio, debido a intereses comerciales, en vez de ser un plus, finalmente destrozan un barrio en pos de un mal entendido desarrollo habitacional. Para seguir con este último caso me voy a referir a un edificio que salta a la vista en Viña del Mar y que tiene muchas de las características antes mencionadas: el hotel Sheraton Miramar, aledaño a la playa Caleta Abarca y frente al clásico Reloj de Flores. El hotel está emplazado en un lugar privilegiado. No hay duda de eso. Aunque en el sector prácticamente cualquier recinto “queda bien” (salvo que el proyecto fuera una monstruosidad), pues el lugar tiene virtudes propias. Ahora bien, es un sitio estratégico y vital dentro de la ciudad, por ende, de suma importancia. Este carácter clave que tiene otorga a que todo ciudadano debiese exigir que diese a su entorno cercano más beneficio que perjuicios. Es decir, que sea un bien que aporte al espacio público, que lo desarrolle y que exalte su paisaje. Me refiero a un bien como un “donativo” –por decirlo de alguna- per se del edificio a la urbe viñamarina. Algo así como una relación recíproca beneficiosa, donde el hotel, como marca, goce de uno de los mejores terrenos de la Ciudad Jardín, y éste a su vez, “regale” por ética un bien a la comunidad. ¿Cuál es el sentido de plantear esto? Simple: si usted lector va a la playa Caleta Abarca y se pone a tomar el sol apreciará el hotel Sheraton Miramar. También verá cómo este edificio se posa sobre la playa a través de un zócalo de hormigón: no olvide jamás que la playa es un espacio público tan suyo como mío. Este hecho, el tocar sólo un trozo de espacio público es sumamente importante: el zócalo en cuestión, que a simple vista parece una resultante del proyecto no lo es, o mejor dicho no lo debiese ser, ya que interviene un espacio de todos los ciudadanos (insisto, tan suyo como mío). No debiese ser sólo una resultante, porque el paisaje se ve profundamente afectado por este murallón, que bien recuerda alguna parte del “führer búnker” y aun más, rememora algún muro exterior de una cárcel, o bien, cualquier muro tipo hormigón, lo que contamina visualmente. Qué diferente hubiese sido el muro como soporte de un hermoso mosaico o con una caída de agua como la del Centro Cultural Palacio de La Moneda, o que estuviese pintado con una magnífica composición abstracta para que los bañistas disfrutasen del hotel, estando fuera de éste (a esto me refería con una la relación beneficiosa reciproca). Creo que debemos de una vez por todas meternos a fondo en la cabeza que las urbes, y sus costas, son un bien apreciado por todos, residentes y afuerinos, y los “detalles” deben ser pensados para todos, lejos de las egoístas ganancias monetarias. Sin embargo, muchas veces estos “detalles” no son considerados y son pasados por el aro. Al contrario, cuando éstos son proyectados con respeto por el bien general todo resulta mejor. Hay que aprender que la arquitectura es para todos y no para algunos.

***** Texto publicado en "La Otra Voz" (Viña del Mar - Chile) el día 26 de enero del año 2010 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar


La gracia y la desgracia de Reñaca: "Lo Top"

La gracia y la desgracia de Reñaca: "Lo Top"

No sé bien desde cuándo es que la playa de Reñaca se nos presenta como un balneario top. Con promotoras top, con autos top, con gente que usa ropa y anteojos top, gente que usa poleras y bikinis y trikinis o cómo se llamen bien top. En síntesis: un lugar top, y como desde un tiempo a esta parte, en Chile todo quiere, o al menos pretende, ser top vendiendo, por ejemplo, en Santiago departamentos de 1 millón de dólares y más, autos tipo jeeps de guerra, como los que en este momento recorren Irak, todos negros y con vidrios polarizados, para no dejar ver nada del interior del pequeño búnker y menos la pareja que va adentro en actitud top. O teléfonos celulares que quizás ya se pueden enlazar con la estación espacial de la NASA (¡qué más top!). Es que ya no me extraña nada que en la playa de Reñaca ya no basten los teams de verano y sus perfomances callejeras dando paso a bares para éstos de 2, 3 o 4 pisos aterrazados, donde emulando tal vez Ibiza o tal vez Miami, los chicos beban junta a las chicas ron con energéticas, o lo que sea, mirando al mar y escuchando música a “todo chancho”: lo que nada tiene de top. A mi parecer escuchar la música a “todo chancho” en un lugar público es de lo más rasca que se puede hacer y, por ende, lo menos “top”. Una de las virtudes de ir a la playa es el poder contemplar de manera gratuita el paisaje y vivenciarlo como un bien común, donde se respetan reglas mínimas de convivencia, pero que hacen de esta experiencia algo gratificante para el alma (así se puede uno relajar y despejar la mente). En Reñaca la gracia radica en poder estar en el intermedio entre la naturaleza y la ciudad. Claramente la gracia de esta playa no es su agua, pues no es una buena playa para nadar. Tampoco lo es su arena que te muele la espalda. Menos lo va a ser su tranquilidad ni su hermetismo, pues es una playa que está en una ciudad. La virtud de Reñaca es ser una playa de un largo importante respecto al lugar donde se emplaza y con esto constituye un lugar notable, pues es el balcón natural de esta ciudad. Por lo mismo hago un llamado público a bajar los decibeles de los equipos de música, que mal amplificados suenan como un tarro y no nos dejan disfrutar de estar en la playa. Esto es parte de la guía de convivencia entre todos los usuarios del balneario. Si no me creen vayan y pregúntenle a las familias qué es lo que opinan de estos barcitos de música repugnante.

***** Texto publicado en "El Martutino" (Valparaíso - Chile) el día 19 de enero de 2010 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar

¿Viña del Mar se preparó para el verano 2010?

¿Viña del Mar se preparó para el verano 2010?

Hace una semana, durante la tarde, fui a la playa Las Salinas junto a unos amigos de Sao Paulo, Brasil. Siempre me gustó esa playa, tanto por su paisaje como por ser quizás la más apta para nadar en todo Viña del Mar. El ambiente estaba grato: muy familiar. No como en esa horrible época en que el programa Mekano de Mega la convertía en un flaiterío danzarístico poblacional. Vale decir que nada tengo en contra de las poblaciones populares, de hecho en esa tarde en la playa había muchas familias populares que disfrutaban sanamente de la playa. Una cosa, claro está, es la falta de recursos y otra muy distinta es la ordinariez y la estupidez humana. La tarde se vio empañada a la hora de ir a almorzar. Entendiendo que una de las gracias de estar de vacaciones es poder disfrutar a cabalidad del ocio, mis amigos claro está, no llevaban colaciones ni nada por el estilo. Las Salinas, desde que tengo uso de memoria, ha tenido un restaurante en su acceso por la Recta Las Salinas. Acá se produjo un conjunto de situaciones lamentables: falta de oferta de comidas, pésima higiene en la manipulación de los alimentos (fue todo un show ver a pocos metros el proceso de armado de los platos, incluyendo al vistoso maestro de cocina espantando a un par de baratas en la cocina) todo esto sumado a la ya “acostumbrada” falta de papel higiénico y limpieza de baños. ¿Cómo puede una ciudad entonces auto proclamarse la capital turística de un país si a la hora de disponer y ofrecer los servicios más básicos o no los tiene o bien los tiene pero en pésimas condiciones? ¿Seré acaso sólo yo quien ha reclamado más de una vez por la inexistencia de baños públicos en la ciudad, teniendo que recurrir a mi carita más simpática y pagar para que me dejen orinar en algún local? ¿Seré acaso sólo yo a quién no le ha gustado la comida por encontrarla mal preparada o poco vistosa en su aspecto higiénico? Al día siguiente y con el recuerdo de 3 platos casi intactos fui junto a mis amigos más un par de jóvenes de Mendoza, Argentina, a Reñaca. En estos días los teléfonos celulares tienen la capacidad de conectarse a Internet, así que siguiendo la sugerencia de existencia de WI FI en los casetones demarcadores de los diversos sectores de la playa de Reñaca, fue que entramos a conectarnos: ninguno tenía conexión. Recorrimos uno por uno los casetones y en todos nos fue mal. No voy a pensar que al concesionario se le olvidó pagar la cuenta del Internet, ni menos que la señal es débil y, por lo tanto, ninguno de nuestros teléfonos pudo conectarse. Sólo voy y quiero pensar que en el resto de la ciudad todo está funcionando bien a pesar de que en pleno Enero he visto cómo los maestros se pasean por San Martín con 5 Norte, apurando la construcción de un restaurante, entremedio de turistas que esquivan desde tablas y tarros de pintura hasta mesas y sillones. Total: ¡todo sea por el bendito turismo!

***** Texto publicado en "El Martutino" (Valparaíso - Chile) el día 14 de enero de 2010 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar


La controversia que por estos días se ha instalado en 8 Norte con Avenida Perú

La controversia que por estos días se ha instalado en 8 Norte con Avenida Perú

Chile es un país que goza en todo el largo de su territorio continental del mar como condición única y espectacular. Somos una nación donde nuestras fronteras naturales, mar y cordillera, desierto e hielo, nos proponen una forma exclusiva en el mundo de desarrollo habitable. Esto, por expresarlo de algún modo, es una situación fortuita donde ninguno de nosotros tuvo ingerencia y, por ende, define el modo mediante el cual habitamos y creamos una identidad. En el Gran Valparaíso, el borde costero, a sapiencia de todos, es un elemento identitario tanto en forma tanto a nivel programático. Esto me lleva a creer que todas las intervenciones arquitectónicas-urbanísticas deben de ser capaces de reconocer una unidad mayor llamada Borde y no tan sólo un lugar acotado. De ningún modo me opongo a proyectos emplazados en esta área de la ciudad que contribuyan al bien común ciudadano. Lo que no valido son aquellos proyectos que en beneficio de algunos coarten los privilegios gratuitos de los habitantes. Así, por ejemplo, la implementación del tramo 15 Norte - Las Salinas me parece asertivo en su generalidad. Cada cual puede y tiene todo el derecho a someter a juicio las particularidades del proyecto: no me gustan los casetones de ventas hechos en madera y acero porque creo que no son aporte, esta es una opinión que viene exclusivamente desde mi punto de vista de Arquitecto. Al mismo tiempo la apertura del muelle Barón, más en un comienzo que ahora, la considero un logro y un atisbo de hacia donde orientar recursos e ideas en Valparaíso. La controversia por estos días se ha instalado en 8 Norte con Avenida Perú (frente al Hotel San Martín). Cuando uno es usuario real de los espacios públicos puede atestiguar mejor las opiniones ciudadanas. Más veces vi una cara de desconcierto que una de gratitud por este recinto emplazado en un lugar estratégico del tramo en cuestión. Más veces oí el sentimiento de "perder playa" que de ganar un lugar de reunión. Recalco que el "perder playa" no es exclusivo a perdida de m2 de arena, sino que tiene que ver con todo el rito de goce de un paisaje privilegiado y con la satisfacción de saber que este perdurara lo más posible. Por esto digo: ojo con llegar y construir en cualquier parte. A todo esto, simpáticas las palmeritas en la playa de Reñaca, ojalá que no crezcan. 

***** Texto publicado en "El Martutino" (Valparaíso - Chile) con fecha 4 de enero de 2010 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar


Servicios

Esto es lo que hago


Arquitectura

Realizo el diseño y tramitación de proyectos de arquitectura. Para obra nueva, a regularizar, modificar o ampliar. Contexto urbano y rural.

Instalaciones Sanitarias

Realizo el diseño y tramitación de proyectos sanitarios. Para obra nueva o existente, incluyendo modificaciones. Contexto urbano y rural.

Comentario Urbano

He escrito artículos sobre las ciudades en distintos lugares de Chile y el mundo en formatos impresos y digitales.

Piscinas

Regularizo piscinas públicas de uso restringido (terapias, grupos, clases) ante la respectiva Seremi de Salud comunal.

Dibujo de Planos

Digitalizo tus ideas y antiguos planos a archivo de AutoCAD. Se podrá editar e imprimir todo lo que se requiera.

Clientes

He tenido como clientes a personas naturales, empresas, emprendedores, clubes deportivos y muchos colegas arquitectos, desarrollando proyectos de diversas escalas y complejidades.

Contacto

Si te interesa trabajar conmigo, me puedes contactar y nos reunimos a conversar para conocernos.


Dirección

Viña del Mar

Móvil

+56986796875

Email

consultores@arqydis.cl