sábado, 24 de octubre de 2009

El rol del Arquitecto hoy

El tema está reventado e híper explotado. El rol de los arquitectos sin lugar a dudas hoy en día está por detrás de decisiones políticas, administrativas y privadas. Por lo tanto, no me motiva escribir nada respecto a eso. Sí me motiva escribir sobre el rol de la arquitectura y de sus responsabilidades sociales. Creer en el libre mercado no implica rehusar de éstas. Entonces ¿Cuál es el rol de la arquitectura hoy en día? Factores económicos, psico-sociales, medio ambientales, además de los propiamente urbanísticos-arquitectónicos parecen evidentes. Muchísimas veces he leído en libros, revistas, webs y blogs sobre el rol del arquitecto. Me parece tan presuntuoso y pretencioso intentar ahondar en el Yo mismo, que se palpa y se huele ese aroma a ego barato. No muchas veces leo o veo debatir sobre cómo hacer el trabajo bien. Cómo hacer que la obra decante desde el programa y no desde la "cajita feliz". Cómo aislar, calefaccionar, ahorrar, iluminar naturalmente y construir bien. Cómo tener dominio sobre las especialidades. O mejor aún, como denominar y estudiar lo máximo posible sobre todo, una especialidad. De tal modo de tener un campo de expertos y no de "maestros soluciona todo". Es por esto que advierto más trascendente dialogar sobre la profesión que los profesionales en sí.

***** Texto publicado en "Proyecto Sinergia" (Madrid - España) el día 24 de octubre de 2009 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar


sábado, 17 de octubre de 2009

Legibilidad del espacio urbano en Chile

¿Cuántas veces pasas entre edificios y piensas que la Legibilidad de ellos es única, repetitiva y fome?. No portan mayor significado. Son como un "vago e impreciso resumen" de las vivencias de sus habitantes. En Chile seguimos creyendo que la sociedad chilena se manifiesta y explora diferentes tipos de vida. Me parece que esto no se expresa en el espacio urbano de nuestras ciudades. Rescato los intentos de arquitectos(a) por denunciar mediante sus obras esa falta aparente de imaginación. Cómo no admirarlos en su entendimiento del arquitecto como “un empresario que proyecta diferentes tipos de edificios para diferentes clientes”. (Neufert) En esa frase se reconoce la inteligencia de saber ver a cada individuo, agrupación o lo que sea con sus distintos requerimientos. Con diversidades y multiplicidades: un paisaje urbano rico y significado. Creo que debiésemos como arquitectos aprender de los jóvenes y niños que navegan y construyen el ciber-espacio lugar de encuentro que dominan a la perfección y al quel han sabido darle una extensa gama de posibilidades, tan infinitas como su imaginación.

***** Texto publicado en "Proyecto Sinergia" (Madrid - España) el día 17 de octubre de 2009 *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar

martes, 13 de octubre de 2009

El mal del joven Arquitecto

Leyendo algunos artículos por ahí y conversando con un par de amigos que están en sus procesos de titulación para ser Arquitectos, me pude dar cuenta que la "modorra" que aparece en este tramo final de la Carrera es algo muy común. De hecho los que parecen estar llenos de vitalidad y energía para hacer con rapidez y ganas su último proyecto universitario parecen ser los menos. Creo que esto es resultado directo del miedo a la incertidumbre de salir de la carrera y al no tener la famosa "red de contactos" o no saber con certeza qué es lo que se puede hacer como profesional joven. Mi reflexión es que de todas maneras hay que ser positivos y "propositivos" a la hora de enfrentar la realidad profesional. Nosotros estamos preparados para diseñar desde casas hasta naves espaciales si es necesario. Entonces, ¿cuál es el miedo a diseñar nuestro futuro?

***** Texto publicado el día 13 de octubre de 2009 en "Proyecto Sinergias" *****


Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar

viernes, 9 de octubre de 2009

Lápices Bic v/s Plumas de Tinta

Estando en 1º año de Arquitectura, ahora soy arquitecto titulado, nos mandaban muchísimo a las calles de Valparaíso, Chile, a dibujar. "Croquear" suena mejor para este rubro. 
Muchísimos dibujos, semana a semana, nos pedían en cada uno de nuestros encargos y tareas. Un par de compañeros afirman hoy en día que no eran tantos. Para mi sí. Eran muchísimos. Treinta. Treinta y cinco, hasta cuarenta por semana. De buena calidad. O sea, con harto trabajo cada "monito". Dibujé de todo: casas, edificios, calles, muelles, personas (una vez dibujé un tipo haciendo una “chilenita” en un partido de fútbol callejero), iglesias y misas, cerros y perros, escaleras y techos. Hasta llegué al extremo de dibujar los interiores de los microbuses y el metro de Santiago de Chile. Aprendí que con una tabla de madera barata y con papel se podían hacer maravillas y jamás me acostumbré a que me miraran mientras estaba concentrado dibujando, ni menos que cerca a mí se dispusieran personas a comentar cómo iba resultando el dibujo. Mi dibujo. Igualmente sucumbí a esta “invasión a mi privacidad” e incluso me hice amigos frecuentes en el Cerro La Matriz, donde 3 ó 4 niños se sentaban frecuentemente conmigo a mirar qué se podía croquear. Un día, la tía de estos niños, me invitó a tomar once a su casa. Todo aquel que estuvo en estas circunstancias, sabe lo delicioso que es tomar al atardecer una taza de té calentita con su respectivo sándwich con mermelada. Al final me terminaron gustando los dibujos con manchas de tinta o con la tinta corrida. Conocí el caso de amigos que sacaban fotos y luego en un acto acrobático las calcaban del monitor de sus computadoras. Otros, más sofisticados, con cámara de vídeo y ponían stop al mejor ángulo de cada lugar, como para poder dibujarlos del televisor. Yo prefería imprimir a blanco y negro y calcar en la ventana a contraluz. Igual estoy absolutamente seguro de que se notaba cuando el croquis había sido realizado in situ y cuando no. Algunos caían en un maquinismo del dibujo. Otros en un grado de perfección extraordinarios. También había estilizaciones como una compañera que dibujaba a toda la gente igual y con bufandas. Otros casi no dibujaban nada. Puro papel en blanco, a diferencia del que se obsesionaba con una persona y traía casi un retrato. Todos válidos. Cada uno con su estilo no más. Hoy me pregunto: ¿Cómo es posible que una vez el profesor ayudante nos haya dicho que bastaba con comprar la pluma no sé cuánto y el dibujo salía solito? Jamás traicioné mi lápiz Bic negro. Fuimos varios. Podría hacer la lista de los que fueron fieles. Punta fina o punta gruesa, pero lápiz Bic de pasta y nada más. Creo que fácilmente hice más de 1000 dibujos con mi lápiz Bic ese año. ¡Ahora me gustaría saber cuántos habré usado!


***** Texto publicado en "ProyectoSinergias" el día 9 de octubre del año 2009



Un abrazo,
Iván Henríquez
Arquitecto
Viña del Mar